Fuego eterno

Foto: Eugenio Mazzinghi
Foto: Eugenio Mazzinghi

por Raíces al aire

3 de septiembre. Celebramos que un día como hoy, en 1940, nos nació un hermosísimo fuego. Cálida luz de nuestra Latinoamérica, intensa llama del mundo. La tinta de su pluma se secó hace un año, pero Don Eduardo nos sigue encendiendo. Su calor y su abrazo aquí siguen, inmortales.

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. El mundo es eso -reveló- Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

El mundo / El libro de los abrazos / Eduardo Galeano

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