Jenny & The Mexicats: Barcelona y más allá

Foto: Rodrigo Vázquez
Foto: Rodrigo Vázquez

por Lola Zavala
fotos: Rodrigo Vázquez

Conocimos a la banda Jenny and The Mexicats horas antes de su concierto en Barcelona. La agrupación está integrada por dos mexicanos: Luis Díaz “Icho” en el bajo y Alfonso Acosta “Pantera” en la guitarra, un español, David González, en las percusiones y una muy simpática y talentosa güerota inglesa: Jenny Ball, compositora, vocalista y trompetista. Un mix tan explosivo como interesante, unido por la casualidad y el placer de hacer lo que mejor les sale: crear música. 

Mientras Icho y David hacían la prueba de sonido nos sentamos a conversar con Jenny y Pantera.  Y claro, lanzamos la original pregunta que llevan contestando a todo el mundo:  ¿Cómo se conocieron?

P: Realmente somos una banda alienígena. Nos conocimos en Marte. Estábamos todos formando parte de la misma familia. Ya en serio, nos conocimos en Madrid, hace siete años, en un tablao flamenco. El otro mexicano, Icho que es el contrabajista, y yo estábamos trabajando ahí. Jenny estaba de gira, con una orquesta de clásico, tocando la trompeta. La llevaron a conocer algo de la música española y llegó al tablao. Cuando estaba en el show se cortó el pie. Me pidió una tirita y me dijo, por cierto, soy música. ¡Ay yo también soy músico! Y como los perros:  ¡Ay, mira otro perro! Guau guau. Los músicos somos así de ridículos: ¿Eres músico? ¡Sí! ¿Y qué tocas? ¿Y de qué disciplina? ¿Y qué te gusta hacer? Así que una cosa llevó a la otra. Nos intercambiamos nuestros contactos, en ese momento era el Messenger, casi el ICQ, así de viejos somos.

Habla por ti. Yo nunca he tenido ICQ. Apunta Jenny entre carcajadas. 

P: Bueno, digamos que intercambiamos mails, para no decir Messenger. Empezamos a hablar. Jenny nos dijo que tenía unos amigos que organizaban un festival en Londres y que si queríamos montarnos algo para llevar. En ese momento yo sólo me dedicaba al flamenco y no conocía a ningún baterista, pero sí a David, que toca el cajón. Se lo presenté a Jenny y le encantó. El cajón no es un instrumento tan intrusivo como la batería y respeta más la voz, se pueden hacer cosas más acústicas. Aunque al final terminamos siendo más cañeros que una batería. David ahora lleva veinte mil millones de percusiones. Y tocamos, incluso, con otro percusionista más. Pero en ese momento nos pareció ad hoc para el festival. Montamos corriendo ocho temas.

J: Montamos un set completo,  en dos meses y medio, con todas las canciones. Viajamos en Easyjet hasta Inglaterra. Mi papá nos recogió en el Combi y fuimos al festival. Vendimos cigarros para pagar los boletos de los conciertos.

P: Y nos salió bien. Nos dimos cuenta que teníamos algo interesante que gustaba mucho a la gente. Después de ese festival hicimos varias cosas más en Londres. Y regresamos a Madrid a ver qué pasaba. Y de ahí hasta ahora no hemos parado. Hemos ido a Praga, Francia, Portugal, Perú, El Salvador, Los Ángeles, Washington…a toda la República Mexicana.

J:  Estuvimos firmados en Inglaterra por un rato. No nos gustó el resultado. El disco que ellos querían grabar era como muy inglés. Así que regresamos a Madrid, grabamos nuestro disco, producido por un mexicano y un argentino, que nos conocían muy bien desde que empezamos, que sabían cómo funcionamos con los diferentes aires y estilos de música que a nosotros nos gustan.  Y ya con ese disco fuimos a México. Tocamos Verde más allá por un año entero. En cada show, en cada radio. Allí, a donde nos aceptaron, fuimos.

Ahora estamos cien por ciento independientes. Nos gusta mucho trabajar así. We are very efficient. Entre los cuatro de la banda somos de personalidades muy diferentes. Y hacemos buen equipo. Hacemos familia. Yo soy la niña y la madre a la vez. Pantera es muy artístico, hace los diseños. Todas las canciones las hacemos entre todos. Un par las hemos hecho en conjunto con el productor. Ha sido muy grata la experiencia.

¿Cómo es el proceso de hacer una canción?

P: Puede ser ahora mismo en la prueba de sonido, haciendo cualquier tontería. Nos salen canciones muy fácil. No es que las pensemos. Empezamos a jammear y de repente Jenny agarra su celular y dice: sigue, sigue, sigue. Se graba una tonadita. Es una forma muy caótica de componer, la verdad. Puede salir en cualquier momento. Puede salir, por ejemplo, mientras Jenny se lava las manos. No se por qué siempre se inspira en el baño. Empieza a verse en el espejo, tararea y bum.

J: ¡O en la ducha! Tengo que tener mi teléfono ahí al lado. Aunque tengo la posibilidad de que se moja.

¿Y por qué decidieron instalarse en México?

P: Realmente no lo decidimos así como tal. Fuimos a probar a ver qué tal salía todo. Y en los primeros meses tuvimos la oportunidad de estar en el Metropolitan y nos llamó mucho la atención la cantidad de público que había ahí. Luego hicimos un festival que se llama Vive Latino. Y tuvimos la gran oportunidad de tocar en mil sitios. Muy contentos, la verdad. Empezamos a  hacer promo, lanzamos el disco, que en nada llegó a Disco de Oro. Verde más allá estuvo más de nueve semanas en el puesto número uno, cuatro semanas Me voy a ir y otras tantas Flor. Y así seguimos.

Es verdad que queremos retomar Europa. Ahora tenemos la oportunidad de girar más internacionalmente, con un show mejor montado.

Le preguntamos a Jenny: ¿Y para ti que es vivir en México con las raíces al aire?

David y yo extrañamos mucho a nuestras familias. Pantera también tiene a mucha gente muy querida en España. En México lo hemos pasado de gira, trabajando con la banda. Yo vengo de un país en el que las estaciones son muy marcadas. Y en México me he acostumbrado al solecito todo el tiempo, es tan rico que me encanta. Hay una muy grande diferencia en la cultura. Ahora que volvimos a España me di cuenta de que las calles están mucho menos llenas. No hay gente por todas partes. ¡Yo vivo en DF! Siempre hay tráfico. Vivo en la montaña y para llegar ahí es un rollo pero me gusta mucho porque está muy verde. Y es como estar con la naturaleza y siento que México es muy bonito por eso. Y me enseñó una cosa como muy, how do you say wild? ¡Salvaje! Eso, muy salvaje del mundo que yo siempre he querido ver. Por muchas cosas: por los sabores, por la gente…Me gusta mucho México.

¿Y para ti cómo fue vivir 10 años en Madrid?

P: Yo nunca me sentí fuera de casa. Llegué muy chavito: con 17 años. No vine con mi familia, me vine locamente solo. Terminé la prepa y le dije a mi familia: me voy. Y me vine. Lo tenía todo bien planeado, tenía dinero ahorrado. Lo que no planeé bien es que no puedes currar siendo menor de edad. Empecé de estrangis en un sitio, lavando platos, hasta que cumplí 18 y pude seguir haciendo cosas. Trabajando en tablaos, en bares de bartender.

¿Ya viniste con el plan de la música?

P: Sí. Vine a estudiar flamenco y a ver qué me deparaba Europa. Con 17 años eres un niño. Entonces todas las mejores amistades que hice, excepto Icho que lo conozco desde niño, las hice entonces. Yo nunca me sentí fuera de mi sitio. Siempre me sentí como en casa.

Lo que sí fue raro fue regresar a México. Encima yo era de Cuernavaca, de un pueblo.  Y al regresar al DF, a una ciudad gigante, me sentía perdido. Todo cambió. Todo iba muy rápido. Yo estaba acostumbrado a las cosas más tranquilitas. Y ahora el tráfico, la gente, el estrés. Ahí sí que me sentí extranjero en mi propio país. Y claro, después de once años de estar fuera del país, de repente se me iba el acento bien gacho. Me decían: ¿Qué? ¿Eres Hugo Sánchez o qué? La neta sí me costó un chingo de trabajo. Pero poco a poco lo he ido recuperando.

¿Y hacia dónde va la banda? ¿Hacía dónde va este mix?

P: Nunca hemos intentado hacer una fusión como tal. Siempre hemos intentado hacer música, el género es secundario. Y lo que sale, salió. No nos ponemos limitantes.

J: Lo que hacemos son canciones. Básicamente lo que hacemos con cada una es hacer lo que necesita la canción. En el nuevo disco grabamos una tuba, inspiradísimos por la banda El Recodo. Cerramos un concierto después de ellos y a mí me encantó. Me encantan los metales. Así que en cada canción hacemos lo que pensamos que le cuadra bien. Cuando empezamos era una cosa mucho más inglesa y le hemos ido metiendo otras cosas. En México, por ejemplo, la gente ni sabe que cantamos también en inglés. Luego sacamos una canción con Cañaveral, Tiene espinas el rosal, y quedó chingón. Tenemos las mentes muy abiertas. Lo que nos une es el gusto por la música. Aunque somos de diferentes disciplinas hemos logrado hacer una música que nos gusta a todos. Y eso ha sido como the keyporque ha funcionado con mayores y niños. Y de muchas nacionalidades.

¿Y el plan es quedarse en México? ¿O seguirse moviendo?

P: No. Depende. No vamos a hacer planes a largo plazo porque nunca sabemos en dónde podemos terminar. Una cosa que nos gustaría a todos es empezar a hacer mucha música en Estados Unidos, más conciertos ahí. También en Europa. Un mercado que me encantaría explotar, que me gusta mucho, es Londres, Inglaterra en concreto. Abrirlo más. Pero vamos paso a pasito. Abrimos ya México del todo. Ahora queremos conseguir que funcione en España.

J: Is very hard para una banda independiente poder llegar a todos los mercados.  Pero, we are very crazy and we like to try everything. 

Quizás no va a ser igual que como ha sido en México. Pero nos va a dar mucho gusto llegar a diferentes oídos, viajando. El martes regresamos a México, el jueves toca Santa Fé, luego Culiacán, Monterrey, Metepec, Guadalajara, Veracruz.

Estamos agotados, pero muy contentos.

Durante el concierto escuchamos la armoniosa mezcla de sus raíces al aire. Las de todos, las viejas y las tiernas, esas que han ido brotando en los diversos territorios en los que han vivido: España, Inglaterra, México.

La trayectoria de Jenny & The Mexicats se augura larga y fructífera. El terreno, sin duda, ya está muy bien abonado. 

Foto: Rodrigo Vázquez
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