Los Jaigüey

 

jpor Lola Zavala

Ilustración: Lola Zavala
Ilustración: Lola Zavala

Las seis de la tarde en punto y al otro lado de mi pantalla (y del mundo) aparecen sonrientes los hermanos Ricardo y Gustavo Jacob, puntuales a las 11 de la mañana de México. Dimos ese salto virtual hasta el otro lado del mar para que los hermanos nos hablaran de la próxima gira de “Los Jaigüey”, la banda mexicana de rock a la que pertenecen junto con Poncho Figueroa. La gira, que se titula “Jaygüey 2 Yurop”, arranca este próximo viernes 4 de julio en Barcelona y culminará a finales de mes en Berlín, pasando por algunas ciudades de Francia y Suiza.

Después de las presentaciones de rigor, surge la pregunta que seguramente se hace todo el mundo ¿de dónde salió el nombre tan peculiar de la banda?

Surgió de la necesidad de tener un nombre. El día de la primera tocada, queríamos que fuera Los “Algo” y salió Los Jaigüey, que viene en realidad de “Lost Highway” – la película de David Lynch-  a la que le hicimos la “mexicanización” y quedó como Jaigüey. Y está como intelectual el juego de palabras, pero (dicen entre risas) luego ya no pudimos cambiarlo.

Por cierto que nos enteramos de que no los dejaron participar en un programa de radio precisamente por ese nombre…

Hay un programa semanal que pasa en todas las estaciones de México los domingos por la noche, se llama La Hora Nacional y tiene la política de no transmitir palabras que deformen el idioma y no pueden emitirse cosas que se consideren groserías. Entonces la palabra “güey” – la sílaba güey- se considera inapropiada para ese espacio. ¿Tú crees? Y nos acusaban de deformar el español, cuando en realidad estábamos deformando el inglés. ¡!

Pero la censura debe ser también por alguna otra cosa…

Tenemos nuestras teorías. Tenemos claramente la palabra para nombrarlos…

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¿Cómo fue que se armó la banda?

Hace unos años, Poncho, estaba haciendo unos discos en homenaje a Rockdrigo González, un icono del rock mexicano, con varias bandas, grupos y artistas que convivieron con él. (Rockdrigo falleció a consecuencia del terremoto de 1985 en la ciudad de México). En la baraja surgimos nosotros, grabamos la rola y nos caímos muy bien. Y sin pretender mucho empezamos a tocar.

Sin mucha intención de hacer realmente algo, el día que adoptamos  el nombre fue porque necesitábamos dinero y había posibilidades de tocar en un lugar. Teníamos 3 canciones y tocamos tres horas. Y de ahí en adelante. Han pasado 8 años, justo el 8 de agosto se cumplen.

En este tiempo han hecho dos discos, el homónimo de la banda y “Haciendo tiempo”, en el que recuperan la tradición del rock mexicano con maravillosos toques funk, bien ricos y cadenciosos, acompañados de unas letras muy ingeniosas. Este disco ha sido considerado como uno de los 20 mejores de 2013 por la revista Rolling Stone.

Antes de ser Los Jaigüey ¿qué hacían?

Hemos estado en varias bandas. Tocábamos con un contemporáneo de Rockdrigo, éramos la banda de acompañamiento de Roberto Ponce. Y hemos tenido algunos otros proyectos. Poncho, por ejemplo, con Santa Sabina, y también ha trabajado como actor en el cine. Hacemos también música para comerciales…

¿Cuáles son sus influencias?

XTC (nos enseñan una portada, que tienen ahí, bien a la mano), los Talking Heads, Los Lobos (querríamos ser como ellos), Genesis – los dos-, progre, Beatles.

Básicamente rock ¿no?

Pues sí, bueno también contemporánea, Zappa, Silvestre Revueltas…

¿Y cómo es la creación de una rola? ¿Cómo trabajan?

El primer disco salió de primero tocar y luego Poncho ponía las letras. El segundo fueron las canciones de cada quien. Cada uno las mandaba y no las tocamos juntos hasta el día de la grabación. Se trabajaron distinto los dos discos. La cosa es que vivimos en ciudades diferentes, o sea, todos somos del DF, pero vivimos en ciudades apartadas y no nos vemos tanto. Uno vive en Cuernavaca, otro en Malinalco y el tercero en el DF. La composición es o grupal o individual y luego nos juntamos.

¿Y quiénes son sus seguidores? ¿Son jóvenes? ¿Qué pasa con los jóvenes en México?

Los hay, obviamente, pero México resulta ser un país que no es tan rockero como quisiéramos. Hay otros estilos de música que son mucho más populares, por diferentes factores, no podemos decir que eso sea por una sola cosa. El rock tiene un lugar bastante acotado, de hecho es como una elite en cierto modo. Porque los rockeros acaban siendo como líderes, de alguna manera, intelectuales para ciertas personas. Es como gente muy pensante también, que está dispuesta al sacrificio de permanecer dentro del rock. Estamos muy conscientes de que hay otra función mucho más trascendente que el éxito en sí mismo, mucho más allá de lo que podría uno aspirar económicamente. Esta otra postura, de hacer música por el éxito, por ser un elemento más del engranaje comercial, no es la nuestra. Los que estamos desde hace muchos años en el rock  tenemos una visión muy distinta de eso. Otra cosa que sucede es que el rock que gusta a los veinteañeros, está en la onda más hipsterona y un grupo que hace rock de protesta como nosotros, pues no les late. Lo que decimos con nuestras letras no es lo que quieren escuchar. La realidad no les gusta.

¿Y sus letras? ¿Cómo son? ¿Qué temas tocan?

En la onda de la crítica pero también para recordarle a la gente que hay otras cosas que están ahí y que ya no voltean a ver. En las ciudades la gente está muy en la onda del rush, en ir a trabajar, en consumir, y no ven las cosas que están ahí y son gratis. Por ejemplo no ven que tienen un árbol al ladito. Las letras son como una reflexión para que abran los ojos y vean las cosas que tienen a su alrededor y que no cuestan nada. Acá en México, piensan en ir al Starbucks y se olvidan de comprarle a los marchantes unas bolsas de manzanas que cuestan la mitad. Se olvidan de lo natural.

Y en cuestiones políticas, pensamos que todos tienen que cambiar, no sólo el gobierno. Nosotros también tenemos lo nuestro. El cambio está en cada uno, no en que cambien los demás para que uno esté bien.

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