Neruda en el corazón

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Salvador Allende y Pablo Neruda. / Fundación Allende

por Lola Zavala

¿Cómo seguir viviendo tras aquél funesto 11 de septiembre de 1973? ¿Cómo sobrevivir al terror en los huesos, en la piel y en las entrañas, tras escuchar las noticias sobre la muerte de Salvador Allende, el golpe de estado, la persecución de sus amigos?

El cáncer avanzaba sin tregua, el terror también, juntos precipitaron su muerte, o quizá buscaron una ayuda extra, aún no lo sabemos.

Lo cierto es que el 23 de septiembre de 1973 nuestro querido Pablo Neruda se marchó de este mundo, deprimido y aterrado. Se marchó dejando miles de palabras en el tintero y una vida en México que ya no pudo ser.

Lo seguimos echando de menos, lo añoramos. Lo mantenemos vivo en el silencio, en la poesía, en el amor, en la lucha, pero nunca en el olvido.

Lo citamos, lo releemos y lo hacemos revivir colgando cuadros en el aire de su ausencia, procurando no sufrir para no verlo morir otra vez…

Si muero sobrevíveme con tanta fuerza pura
que despiertes la furia del pálido y del frío,
de sur a sur levanta tus ojos indelebles,
de sol a sol que suene tu boca de guitarra.

No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos,
no quiero que se muera mi herencia de alegría,
no llames a mi pecho, estoy ausente.
Vive en mi ausencia como en una casa.

Es una casa tan grande la ausencia
que pasarás en ella a través de los muros
y colgarás los cuadros en el aire.

Es una casa tan transparente la ausencia
que yo sin vida te veré vivir
y si sufres, mi amor, me moriré otra vez.

Cien sonetos de amor / Pablo Neruda

Y también lo cantamos…
Neruda en el corazón, en la voz: Antonio Vega.

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