Tag Archives: Juan Honey

La escalera

por Juan Honey Cuando aquella mañana del 19 de septiembre comenzó a hacer péndulo la pesada lámpara que mi madre tenía en su habitación, yo ignoraba que la tierra pudiera moverse. A mi corta edad, nadie me había explicado que a veces al suelo le da por reacomodarse y que los reacomodos conllevan temblores. Durante los días posteriores al evento telúrico vi las ruinas a las que se habían reducido barrios completos de la Ciudad de México. Desde esas fechas, igual que les sucede a…

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El derecho de ser rubio

por Juan Honey En agosto Barcelona se llena de rubios. El tsunami que sube y baja por las Ramblas o Portal de L’Àngel y calles aledañas se conforma de cabecitas amarillas que, vistas de cerca, acompañan, o bien,  pálidas pieles –si es que jalan una maleta hacia un hotel–, o bien, pieles rosas, si es que visten el bañador o el bikini –o es que jalan la maleta rumbo al caótico aeropuerto de El Prat–. Entre ellos se camuflan los argentinos surgidos del frío. También,…

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De gatos, de humanos y de amor

por Juan Honey A Mancha Hace unos días la sección de ciencia de The New York Times destacaba un experimento llevado a cabo en la Universidad Estatal de Óregon –pública y esdrújula– en el que concluían que la evidencia empírica apunta a que los gatos aman a los humanos. Me gustaría creer que entre tanto bosque de un lado, la inmensidad del océano Pacífico del otro, y encontrarse cerca, sin ser, el lugar de nacimiento de Nirvana o Pearl Jam, los oregonenses tienden a la…

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Chilango ‘forever’

por Juan Honey Desde hace unas semanas la ciudad donde nací dejó de existir. Dejó de hacerlo mientras yo me ataba los cordones de los Converse, mientras los habitantes de la metrópoli comían tacos de canasta, inventaban palabras, lidiaban con el tráfico. Nada iluminó el cielo para indicar inequívocamente el antes y el después. Decir que la ciudad donde nací dejó de existir parece un absurdo, porque la ciudad donde nací dejó de ser la ciudad donde nací al minuto siguiente de mi primerísimo berrido. Parece…

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Thomas Mann y la inflación

por Juan Honey A Concha y María José Dicen que los días de… sirven para recordar a la población ciertos temas. Así, a ésta le da por reflexionar sobre las señaladas cuestiones. El día de la tierra funge de pretexto para dictar conferencias sobre lo mucho que hemos estropeado nuestro hábitat y lo que lo compone; el día de la mujer, de lo escandaloso del comportamiento de los varones contra nuestras cousufructuarias de especie durante milenios; el día de los derechos humanos, sobre qué tan…

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Permiso. Propio.

por Juan Honey La amabilidad mexicana es formal y rebuscada. Tiende a causar gracia a quien de afuera se apresenta en el país. Resulta relativamente sencillo adquirir la “habilidad de usuario” (si fuera un certificado de inglés, hablaríamos de un First Certificate). Hay que aprender que ante la inminente salida de un sitio es menester excusarse: “permiso”, dice uno, y quien se queda debe responder: “propio”. Menester también es saber que la mañana termina inexorablemente a las 12:00 y que a partir de unos minutos…

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Caray, cuando te teníamos

por Juan Honey Juan Gabriel es como la Coca-Cola: le gusta a ricos, pobres, cultos, incultos, pretenciosos, humildes y casi a la totalidad del rango humano (latinoamericano, en este caso). Ejemplo de persona hecha a sí misma, pareció mantener durante su vida entera un fuerte lazo con sus orígenes. “No tengo dinero” es una declaración de intenciones en sí misma y, al final, una reivindicación (quizá sin querer hacerla), ante una sociedad, la mexicana, profundamente estratificada, clasista, racista y machista. Ese primer gran éxito y…

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Inteligencia nacional

por Juan Honey En agosto de 2015 se publicó una encuesta que reflejaba que el 13% de los mexicanos aseguraba que la independencia de México (esa del siglo XIX) había sido en relación a Estados Unidos (en lugar de España). En las pruebas de la OCDE (llamadas Pisa) que miden el rendimiento escolar de los estudiantes, el país siempre sale en los últimos lugares, a pesar de que a los alumnos se les prepara específicamente para tal test (dejando de lado durante algunos días o…

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Del juego de pelota, mundiales y juegos olímpicos perdidos

por Juan Honey Sesudos cronistas deportivos, expertos de cantinas y familias al completo han intentado dar con la razón de por qué los mexicanos somos malos para el futbol y, por extensión, para los deportes en general. Sólo por la ley de la probabilidad, de entre 110 millones de personas tendrían que salir 11 buenos futbolistas, unos cuantos gimnastas excepcionales, nadadores de primera línea. Sin embargo, cada dos años, los mexicanos nos damos de topes. Si son los Juegos Olímpicos, tras las ceremonias multicolores, observamos…

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La nostalgia de Schrödinger

por Juan Honey Cuando haces tuyo un país que antes no lo era, entras en una dinámica que tiene dos vertientes. Una, entretenida y enriquecedora, y otra, de dificultades esporádicas relacionadas con la nostalgia. Hacer tuya una ciudad, una cultura, un espacio en principio ajenos, sin duda alguna, te complementa y te obliga a ver y entender las cosas desde una perspectiva diferente. En cierto sentido, te lleva a una posición privilegiada tanto frente a lo que se deja como a lo que se va…

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Teoría del beso

por Juan Honey Cualquiera diría que los besos son inherentes a la humanidad. Se ven en películas, se leen en libros, se intentan en bares. El resto de animales, a pesar de que algunos tienen demostraciones afectivas, no los practican. Tampoco, de hecho, todas las culturas. La cuestión, dicen los científicos, es que los seres humanos nos besamos porque a lo largo de nuestra corta pero intensa evolución permitimos que el olfato nos abandonara. Así pues, contrariamente que otros colegas animales, necesitamos una cercanía centimetral…

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Ya no es lo duro, sino lo tupido

por Juan Honey fotos: Héctor Barajas Al clima mediterráneo se le suponen temperaturas templadas y agradables. “No todos tienen la suerte de tenerlo”, me dijo una vez una amiga, orgullosa, mientras hablábamos del tema, en pleno invierno. Yo me moría de frío, a pesar de mi abrigo y mi bufanda, y no daba crédito a lo que escuchaba. “Esto es horrible, el sol apenas calienta”, pensé. La creencia de mi amiga, de que aquí se está muy bien de enero a diciembre, es compartida por…

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