Categorías: Efemérides

El olivo de José Saramago

por Lola Zavala

Y no subió a las estrellas porque a la tierra pertenecía.

Nuestro sabio sol es ceniza eterna que reposa bajo la sombra de un olivo centenario. Con él comparte la tierra, su origen, la raíz y la hermosa vista hacia el río Tajo.

Ahí está nuestro querido José Saramago.

Ahí descansa.

Deambula feliz entre sus hojas mientras el viento le acaricia la espalda.

Ahí está. De vez en cuando se asoma al mundo y se preocupa. Por fortuna siempre encuentra a alguien gozando entre letras, amigos y libros. Y entonces se tranquiliza. Vuelve a la rama, mira hacia el río y sonríe: aún hay esperanza.

En memoria de José Saramago (16 de noviembre de 1922 - 18 de junio de 2010)
Raices

Entradas recientes

Vino la bola y me fui con ella

por Laura Martínez Alarcón “… vino la bola y me fui con ella…” La segunda…

1 semana hace

El Día de Muertos según las tradiciones mexicanas

Foto izq: Flores de Cempasúchil. Derecha: Niña en la celebración de Día de muertos, Tzintzuntzan,…

4 semanas hace

El sabor se va con los muertos

por ILang Paz Prado Era ya finales de octubre y esa era una de mis épocas…

1 mes hace

Raíces, memoria y corazón

por Lola Zavala Pronto será 1º de noviembre, el día en el que nuestros siempre…

1 mes hace

Todos Santos en Xochimilco

por Laura Martínez Alarcón “A mi el gusto que me da es que todos nos…

1 mes hace

Mata Hari

Vestida y maquillada para la gran ceremonia de su muerte, Mata Hari se despide...

2 meses hace