por Lola Zavala
En memoria del fotógrafo Irving Penn, (16/06/1917 -7 /10/2009)
El llamado ángel francés, Maurice Tillet, fue un hombre tranquilo, amoroso, culto y muy inteligente. Nació en Francia en 1903 y su vida, durante los primeros 15 años, transcurrió de manera tranquila y normal hasta que desgraciadamente su cuerpo desarrolló acromegalia, una enfermedad que se caracteriza por el continuo crecimiento de los huesos -sobre todo los del cráneo-.
Así pues, su cabeza creció continuamente y con ella también su quijada. Su torso se tornó demasiado ancho y desproporcionado. Los que habían sido sus amigos se burlaron de su aspecto y lo rechazaron. Por eso Maurice y sus grandes huesos se marcharon de su ciudad natal para probar suerte en Estados Unidos.
Su enorme torso era tan fuerte como el de un toro, así que comenzó a ganarse la vida como luchador profesional, dejando de lado su anhelado sueño de convertirse en actor. Rápidamente se convirtió en un luchador muy popular y llegó a ser líder de taquilla a principios de los años 40. Su movimiento más famoso era el llamado «Abrazo de oso». Se proclamó campeón mundial de los pesos pesados, en Boston, al derrotar a Steve “Crusher” Casey en 1944.
Era un hombre muy noble e inteligente que gustaba de la poesía. Se dice además que llegó a hablar alrededor de 14 idiomas y que fue un apasionado del ajedrez. Tras ganar el campeonato mundial Maurice se retiró de la lucha y vivió el resto de sus días prácticamente recluido llevando una vida tan discreta como dolorosa. Tuvo pocos amigos, aunque fieles. Con uno de ellos solía pasar intensas y largas veladas jugando al ajedrez.
En 1946 el fotógrafo Irving Penn le tomó una serie de fotografías en las que aparece un dulce Maurice junto a la modelo Dorian Leigh.
Dorian Leigh y Maurice Tillet. Foto: Irving Penn, 1945
Maurice murió en 1954 a los 51 años debido a complicaciones cardíacas. Poco antes de que muriera un amigo le pidió hacer un molde de su cabeza y a partir de él se realizaron 3 bustos que aún se conservan: dos en salones de la Fama de la Halterofilia y otro en el Museo Anatómico de Warren.
Se dice por ahí que Dreamworks se basó en él para darle forma a Shreck. Maurice cuadraba totalmente con el personaje que buscaban: un hombre de cuerpo desproporcionado, solitario pero sensible, amigable y de cálida sonrisa.
El tan anhelado sueño se cumplió: Maurice, aquél tranquilo ángel francés, luchador profesional y apasionado del ajedrez ahora es, además, un entrañable actor.
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