Exilio, Verano, Refugio

por Soledad Székely Schlaepfer

Nosotros, los que vivimos lejos de casa, andamos con los pies un poco livianos, un poco desasidos de la tierra y con añoranzas a cuestas. Recelosos del desarraigo capitulamos, sin embargo, ante ese primer exilio que nos marcó como humanos:

Exiliados de la condición de buenos salvajes, somos sujetos del lenguaje con el que necesariamente transitamos por el mundo: enloquecidos por los pensamientos (palabras apresadas); enfermos de amor (palabras encarnadas); épicos, poéticos (palabras metafóricas); mal entendidos (palabras cruzadas); buscando las palabras (balbuceantes palabras) para decir lo imposible; conectados (palabras virtuales); nombrados (palabras bautismales); casados, jubilados, graduados (palabras rituales); reincidentes, recurrentes (palabras-síntoma); hablados y hablantes.

En el autismo este exilio es más radical. El sujeto autista, metido también en esta sopa de lenguaje en que nos bañamos a diario, se encuentra solo con su lengua privada que muchas veces no le sirve para hacer lazo con los demás. Y muchas veces, también, se encuentra inerme ante las palabras de los otros que para él son presencia avasalladora, ruido.

Pensando en esto se creó hace siete años Teadir, una asociación de padres, madres y familiares de personas con autismo. Su actividad gira en torno a los espacios terapéuticos que brinda a los chicos -talleres, colonias, salidas de fin de semana y acompañamientos- para favorecer su vínculo con los demás. La institución trabaja a partir de lo que interesa a cada uno; de lo que le permite ordenar su mundo o encontrarse con otros, aunque sea de manera fugaz. Puede tratarse de circuitos de coches, canciones de Disney, números, textos, movimientos, teorías complejas, imágenes, un medio lenguaje o gestos. Los adultos se proponen como co-autores del texto que van construyendo los chicos y, entre todos, van dando cuerpo a la institución.

En verano, con el cierre de las actividades escolares, Teadir organiza tres espacios que acogen a niños y adolescentes con dificultades en el lazo social, en un ambiente regulado y apaciguador: el Casal d’estiu para niños y adolescentes, En(llaç) d’Estiu para jóvenes, y las Colònies d’Estiu, que reúnen a 8 chicos durante una semana en una casa rural. Esto permite a las familias darse un respiro y a los chicos la posibilidad de hacer salidas y participar en talleres de informática, arte, fotografía, videojuegos, cómics, deportes, piscina, música, etc., sabiendo que se cuidarán sus intereses y el momento subjetivo en que se encuentra cada uno de ellos.

¡Ayúdanos a hacer sostenibles las actividades de verano!

Los talleres que ofrecemos funcionan con un equipo de profesionales especializados, con una ratio de dos monitores por cada tres chicos.

Necesitamos también cubrir los costos de:

Transporte
Material para los talleres
Alimentación
Alquiler de espacios
Salidas

Con un click  y tu donación, haremos una nueva edición del casal de verano, en(llaç) d’estiu y las colonias:

Soledad Székely Schlaepfer es de muchos lugares pero más, de México. De contingencia en contingencia, se encontró primero con el psicoanálisis lacaniano y luego con el exilio particular del autismo. Hace unos años entró a formar parte del grupo de formación y trabajo que vertebra a la Asociación y comenzó a arraigarse un poquito más aquí en Barcelona. Ahora coordina uno de los espacios de Teadir.

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